“Per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri omnipotenti, in unitate Spiritus Sancti, omnis honor et gloria per omnia saecula saeculorum. Amen.”, esta frase no la escuchaba hace más de 45 años y lo volví a escuchar en esta hermosa iglesia inaugurada en el 2015 y construida por los Caballeros de la Virgen también denominados los Heraldos del Evangelio.
Se encuentra a una hora de Bogotá, siempre que no haya trancón, en el municipio de Tocancipá, en la vereda El Porvenir, en esta ocasión la Nigra se quedó en la casa y nos fuimos a acompañar un grupo de fieles de la Iglesia La Valvanera de Bogotá, la mayoría de las personas son adultos mayores por lo que le dije a Moniya que me está acostumbrando a la vida del ancianato.
El templo es sencillamente espectacular, aparece como un castillo medieval con su estilo gótico monumental lo que sin duda lo convierte en uno de los más lindos del país. Al interior no hay zonas oscuras como suele ocurrir en los templos construidos en la época de la Colonia, todo lo contrario está lleno de luz que ingresa por sus imponentes vitrales y su hermosa decoración, tiene un segundo piso que rodea la nave principal y desde donde se puede apreciar todo el espectáculo de imágenes y colores, nos reciben los Caballeros que se identifican por su vestimenta con una Cruz y nos van orientando sobre donde ubicarnos al interior.
La Virgen de Fátima se encuentra en su altar, el crucifijo es inmenso, se encuentra suspendido a varios metros del suelo, lo que me hizo recordar que en algún momento cuando pensé en el sacerdocio tuve la idea que hacer lo mismo con imanes… En medio de la contemplación se escucha el sonido del órgano de tubos por donde sale el viento con la música sacra que se acompaña de un hermoso coral con cantos gregorianos en latín, esto lo sé porque nos dan un folleto con la información de la misa, sus cantos y hasta el pentagrama por si aparece algún músico.
En la parte posterior hay una especie de castillo rodeado por un campo cuidado, observamos unas fuentes y varios caminos, una visita que hay que repetir, nos fuimos con la sensación de haber participado de un momento diferente y espiritual.
Nota de la visita, como siempre por Moniya: Uichhhh 10, muy bonito.





