
Entre 1984 y 1985 era uno de los radioperadores de la estación de la estación portable que tenía la CRUZ ROJA COLOMBIANA en El Doncello (Caquetá), solo existían dos estaciones de esa entidad para todo el departamento, por lo que la responsabilidad era grande.
Recibimos instrucción del Sargento Alonso quien era el responsable de las comunicaciones de la emisora que tenía el Ejercito Nacional conocida como LA VOZ DE LOS HÉROES, en ese entrenamiento conocimos lo básico para operar la estación, el mantenimiento básico de la antena y los códigos que debíamos utilizar, entre ellos el Código Q.
Como en el municipio no había líneas telefónicas suficientes y la mayoría de las ocasiones no funcionaban, nuestra estación se convirtió en un medio de comunicación importante para los mensajes urgentes, nos contactábamos con otras estaciones y dejábamos mensajes, esto también nos permitió crear lazos de hermandad con otros radioperadores, la base de la radioafición, de hecho esto fue parte de la idea de las redes sociales, antes de la publicidad, la manipulación y los algoritmos.
Uno de los recuerdos de mi etapa como radioaficionado lo plasmé en uno de los capítulos de mi libro “Tu nido fue la selva, El Doncello en crónicas”:
“Al iniciar y terminar la emisión nos reportábamos con Florencia, pero teníamos como alterno en la frecuencia a Armero y Herrera en el Tolima, esos reportes creaban lazos de amistad entre colegas, incluso entablábamos conversaciones en horas muertas donde hablábamos sobre nuestros municipios, costumbre y gente, algo común entre los radioaficionados.
La tarde del 13 de noviembre de 1983 no puede comunicarme con Florencia y mi reporte en la tarde era Armero que se encontraba atento a la situación de Manizales por la posible erupción del volcán Nevado del Ruiz, ellos tenían a su personal alerta ante lo que pudiera necesitar la Cruz Roja de Caldas. En ningún momento llegaron a imaginar la tragedia.
La manaña del catorce de noviembre en la Voz de la Selva de Florencia que era afiliada a Caracol Radio, se difunció la noticia en la cual el piloto Fernando Rivera, buscando a Armero como punto de referencia visual, solo encontró barro. La tragedia apenas comenzaba, nosotros estábamos en el colegio sin mayores datos que los de la radio, al pasar por la sede la noticia estaba confirmada y la Cruz Roja se encontraba en máxima alerta, los días y semanas posteriores fueron de mucho trabajo buscando donaciones y apoyo para los damnificados.
Armero había desaparecido y con él nuestros amigos radioaficionados”
En 1986 pasé al Cuerpo de Bomberos Voluntarios a capacitar a la institución para lo que posteriormente sería la banda ciudadana y paulatinamente me fui retirando de la radioafición, no de la radio ya que luego tuve programas en El Doncello en “Múltiple FM STEREO” y algunos informes para “LA VOZ DE LA SELVA”, en los últimos años colaboro con la radio comunitaria en La Paz (Bolivia) con mi amigo Juan Fernando Márquez.
Este año y debido a la emergencia del terremoto del occidente colombiano que afectó a más de 400 municipios recordé mi época de radioaficionado, una actividad que creía que la tecnología había desplazado y me encontré con la gran sorpresa de que aún existe y ahora con nuevas tecnologías, con el encanto de amistad que conocí de joven, algo que las redes sociales perdieron en el camino de la rentabilidad.
Me puse a la tarea para regresar a la radioafición y hacerlo en mi vida de mayor. Con el apoyo de la RADIOAFICIONADOS UNIDOS – RAU – hice los trámites ante el MinTic, adquirí equipos y obtuve mi identificación: HJ3FAGS, me reporto como ALBERTO, que era el nombre de joven ya que mi padre se llamaba así y sus amigos me decían Albertico, lo mismo los directivos de la Cruz Roja a la que serví como JUVENIL.
Ahora nos verán en nuestras rutas haciendo conexión con nuestros amigos en el ÉTER como le decimos a las ondas de radio.
“Aquí HOTEL JULIET 3 FOXTROT GOLF SIERRA – ALBERTO, en mi QTH RUTA AL VIENTO, quedo QRV a sus comunicados. CAMBIO”
Me pueden encontrar en ZELLO como HJ3FGS ALBERTO.

